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Disculpa

Fiorella Motta, Staff Writer

 

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Flickr

Que escena más cómica, lo que empezó como tres amigos terminó en el desamparo de mi corazón. Como de niños huíamos del futuro que nos aterraba. Como nos escapabamos de la realidad para vivir en nuestro reino de felicidad falsa. El héroe que derrotaba al dragón para rescatar a la princesa. Dejábamos la envidia para los cobardes y escondíamos la tristeza hasta que no existiera. ¿Extrañas aquellos días de nuestra infancia, amigo mio? Cuando todo iba mal pero al menos tenía sentido. Cuando nuestro mayor problema era elegir al dragón para nuestros juegos de rol. Crecimos en este pueblo relegado por el resto, aislados por el mundo entero, nos desarrollamos en las calles protegiendo a los nuestros. La pesadumbre en mi alma cada vez que recordaba como mi corazón fue capturado por nuestra princesa. Su hermosa mirada y sonrisa que fueron arrebatadas por el caballero de brillante armadura. Que desgarrador fue aprender que el dragón nunca conseguiría triunfar. Que lastima da aprender que el dolor y la tristeza son parte de tu ser. Como mi corazon fue desgarrado cuando por tu decimotercer cumpleanos ella te regalo un beso en los labios. A los quince años, ella empezó a quedarse en tu cuarto. Vuestros sueños de huir juntos lejos de este pueblo, fueron cubiertos por el humo de las drogas y lujuria a los dieciséis años. Siempre estuviste en la delantera, sujetando su mano preparados para escapar, pero ¿alguna vez recordaste quien estaba detrás? Como lentamente fui olvidado, solo me llamabas para limpiar tus pecados. Las llamadas que alguna vez significaron felicidad, se volvieron llantos y ruegos por perdón. Sin embargo, nunca te abandone, nunca te traicione. Me quedé en silencio escuchando tus sollozos. Siempre a tu lado aunque fuera ignorado, dando el juramento de nunca herirte, incluso cuando te volviste un ser violento y agresivo cuando cumpliste veintiún años.

Todas las fatídicas noches mi princesa vendría llorando, su cuerpo cubierto de moretones y cortes. Las llamadas de amigos y familiares, preocupados por las marcas que no paraban de multiplicarse cada semana. Cuando la luna brillaba en todo su esplendor y sus ojos estaban cerrados con dolor, te llamaría escondiendo mi agonía y enojo con desdicha y preocupación. Escucharía tus excusas y lamentos, tus ridículas explicaciones por el daño que le habias echo a tu preciosa princesa. Te escucharía por horas y noches, acumulando mi rabia y odio por semanas y meses. Sentado al otro lado del teléfono por años hasta la noche en que el vaso rebasó. Palabras calmantes cambiaron a insultos degradantes. Los abrazos de amistad se volvieron gritos y peleas. La ira que acumule por años fue desatada. La rabia y desconsuelo me controlaban, qué desdicha saber que todo este dolor podría haber sido evitado. Quizas podria haberte confesado mis problemas y miedos en vez de aglomerar mis desdichas. Podría haber evitado convertirme en este asqueroso niño mal-hablante, con una boca insensata que nunca se callaba. Noches de desgracia, la costumbre me obligaba a llamarte, tratar de parar cualquier acto que planeabas. No recuerdo cuando empezó a ser mi problema ni cuando dejó de serlo. ¿Cuando tus ojos se llenaron de violencia?, brillando en rojo vivo con el apetito del martirio ajeno y narcóticos. Desahogando tu rabia en la persona que mas te amaba, en la joven que ignoraba las heridas y actuaba como que nada pasaba. La joven que jugaba con la cuerda de excusas y mentiras hasta que se asfixiaba. Vivia en suplicio cada vez que te veia sonriendo, con los moretones tapados con maquillaje. Sujetando la mano que te pegaria mas tarde, besando los labios que te gritaría en la tarde. Se que intentaste cambiar, se que fuiste a terapia y ayuda en general. Se que las drogas y pastillas nunca funcionaron, que cualquier acto prendía la llama de ira que guardabas en tu interior. Te llamaba en pánico rogándote que no fueras a su casa. Que vinieras a la mía y la dejaras tener una noche de paz. Quizás me merezco este suplicio, quizás me merezco la destrucción de todo lo que alguna vez adore. Todas las noches que te rogue, te suplique, si te querias desahogar con alguien, usa a cualquiera pero no a ella.

Desearía haberte parado hace tiempo. Haber evitado que mataras a ese joven. Haber evitado que te vieran como el monstruo que intentabas ocultar. Solia culparme por que paso, despues empeze a culpar a todos los demás; pero nunca a ti. Solo era una broma de mal gusto, mi querido amigo nunca sería capaz de hacer algo asi. Solo eras un niño problemático al que nadie entendía. Un niño extraño que se acercaria, se asustaria y sentaria en alguna esquina. Un chico solitario que reza a los dioses que sabrian que prohibir, pero nunca perdonarian los pecados que veian. Era un imbécil y un ciego; era un estúpido que dejo de escuchar, que nunca ayudó y nunca intervino. Fui el chico en el que confiaste cuando te deprimias. Vendrías a mi por compasión, pero abriría mi estupida, malvada boca y lo empeoraría. No vi ni entendí cuán aterrado estabas en el borde del acantilado. No lo entendí hasta que fue muy tarde. Fue una noche aterradora, nadie esperaba que tu rabia explotara en mitad de la barra. Tus gritos cortaron el silencio tal como la botella corto la yugular del joven. Como tus ojos se teñía de rojo, como el suelo se bañaba de la sangre que brotaba de su cuello. Pavor y pánico se mezclaron con las sirenas de los autos. Mientras el público corría yo me escondía de tu mirada. Asombrado y aterrorizado, te observaba petrificado. Mi amigo de la infancia estaba bañado en sangre ajena con una botella en la mano. Como un animal capturado, en una jaula de cristal, la gente te observaba con desprecio y miedo mientras te encerraban en el vehículo policial. El morbido espectáculo fue la última vez que te vieron en las calles de nuestro pequeño pueblo relegado por la humanidad.

Diez años han pasado y mi corazón sigue angustiado y apenado. No he sido capaz de avanzar, ni de retroceder. Cada día lamento no haber intervenido cuando tuve la oportunidad. Me lamento cada vez que veía a tu princesa llorar por su amor que entre rejas iba a quedar. Sollozo en silencio cada vez que paso la necrópolis donde tu princesa duerme bajo tierra. Nunca pudo superar la tristeza y dejo que la melancolía la asfixiara. La última esperanza que tenia en este triste mundo fue destruida. Nuestro juego se volvió tedioso y deprimente. Como podria buscar la diversión si el héroe está en prisión y la princesa bajo tierra. ¿Que razón tiene el dragón de existir ahora que vive en soledad?

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